Las ciruelas frescas y secas son conocidas por sus efectos laxantes. Las ciruelas frescas también tienen efecto diurético. Son buenos para el estreñimiento, el endurecimiento de las arterias y las enfermedades reumáticas.
Las ciruelas contienen calcio, hierro, magnesio, fosfato, mucho potasio y fructosa.
Las ciruelas secas favorecen las funciones hepáticas. Gracias a su alto contenido en fibra, alrededor de cinco gramos por cada 100 gramos, ayudan a reducir los niveles de colesterol. También contienen sustancias anticancerígenas. Su contenido de azúcar ronda el diez por ciento. Además de hidratos de carbono y fibra, contienen una cantidad especialmente elevada de ácido málico y mucha provitamina A y casi todas las vitaminas del grupo B.